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SErenamente Ep. 10—Parar sin culpa

  • Foto del escritor: Laura de la Cruz
    Laura de la Cruz
  • 25 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

Vivimos con la sensación de que parar es perder tiempo, pero en realidad, no parar es lo que nos pasa factura.


Nuestro cerebro no está diseñado para la actividad constante: necesita pausas para integrar, procesar y regularse. Sin descanso, la mente entra en piloto automático, el cuerpo se tensa y el cansancio se convierte en el nuevo modo de vida. Cuando alguien vive con la idea de que parar es perder el tiempo, no basta con decirle “descansa más”.

Hay que entrenar al sistema nervioso para que el descanso se sienta seguro.Porque, fisiológicamente, si tu cuerpo asocia parar con peligro (culpa, ansiedad, malestar), el descanso no relaja: activa.



Audio cover
Episodio 10 - Parar sin culpaPsicóloga Laura de la Cruz

En este nuevo episodio de SERenamente hablamos de por qué necesitamos frenar sin culpa, cómo incorporar pausas reales en el día a día y de qué manera esas pausas pueden convertirse en un acto de autocuidado. No se trata de dejarlo todo, sino de aprender a bajar el ritmo sin sentir que fallamos.


No se trata de rendirse, sino de recordar que también necesitas respirar.


Aquí va un resumen de lo que encontrarás en este episodio:

  • ¿Por qué es importante parar durante el día sin sentir culpa?Porque el cerebro necesita pausas para funcionar bien.Las pausas cortas permiten integrar la información, mejorar la concentración y reducir el estrés.Cuando no descansamos, el cuerpo y la mente entran en modo automático y empezamos a funcionar por inercia..

  • ¿Qué son las micro-pausas y cómo nos benefician?Las micro-pausas son descansos conscientes de entre uno y cinco minutos que ayudan a “resetear” el sistema nervioso. No hace falta hacer algo extraordinario: respirar, mirar por la ventana o beber agua con calma bastan para reducir la tensión y volver al presente.

  • ¿Cada cuánto conviene hacer una pausa?Lo ideal es realizar una pausa breve cada 90 minutos, aunque incluso 30 segundos de respiración profunda o estiramiento pueden marcar la diferencia.Nuestro cuerpo no necesita grandes bloques de descanso, sino pausas frecuentes que eviten la sobrecarga.

  • ¿Qué podemos hacer en una pausa corta?Puedes respirar profundo, moverte, estirarte, escuchar música o simplemente no hacer nada.El descanso no siempre tiene que ser útil o productivo.

  • ¿Cómo incorporar pausas sin sentir que perdemos tiempo?Cambiando la mirada: las pausas no restan productividad, la multiplican.Incluirlas como parte del día, igual que comer o trabajar, ayuda a prevenir el agotamiento y mantener la claridad mental.

  • ¿Qué señales indican que necesitamos parar?Cansancio constante, irritabilidad, olvidos frecuentes, dificultad para concentrarse o culpa al descansar. En terapia se trabaja desvincular descanso de peligro o desaprobación.

    Se entrena al sistema nervioso con pequeñas pausas seguras (microdescansos sin “premio”) hasta que el cuerpo empieza a asociar calma con bienestar, no con amenaza.

  • ¿Cómo enseñarle al cerebro que detenerse también es productivo?Asociando el descanso con bienestar.Crear rituales breves de pausa —cerrar los ojos, levantarse, respirar, estirarse— enseña al cerebro que detenerse no es peligroso, sino reparador.Con la repetición, las pausas dejan de ser una “interrupción” y se convierten en un hábito natural.

  • ¿Qué consejo práctico das para empezar hoy mismo a parar sin culpa?Empieza con pausas pequeñas y consciencia.Haz un alto cada cierto tiempo, respira profundo o cambia de postura.

Recuerda, descansar también es hacer por ti.

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